Washington es de los pocos hombres que glorifican la humanidad. Es la más grande y noble personificacion de la virtud patriótica; es la realizacion del ideal del ciudadano.
Honradez profunda, sentimiento íntimo de la libertad, olvido de sí mismo por amor al pueblo: ¿qué más puede gloriar á la especie humana?
—Washington nació en Virginia, ¿no es cierto? interrumpí á Francisco.
—Nació en Virginia, siguió diciendo, en 22 de Febrero de 1732, en el condado de Westmoreland, y murió en medio del conflicto con la Francia en Mont Vernount, el 14 de Diciembre de 1799.
De oro deberia ser esa estatua, continuó Francisco, con pedestal de piedras preciosas.
No ciñe el génio con sus resplandores su frente; en él nada deslumbra, todo persuade y conmueve.
Idólatra del deber, su vida entera es una consagracion sublime; la verdad forma la base sólida de aquella conviccion del hombre honrado.
Concentra en la libertad individual, es decir, en el derecho por excelencia, sus más firmes creencias, y hace ciertos los que parecian ensueños para la exaltacion de la dignidad humana.
El hombre en la integridad de su conciencia; el hombre en la incolumidad de su razon y de su accion; la libertad sin otra cortapisa que el ajeno derecho para producir la armonía universal, esa es la mision de Washington y esa la tendencia augusta de la verdadera civilizacion.
Así, todos y cada uno saben que gobiernan y que asumen la responsabilidad de la suerte de la patria.