Sirviónos el criado amantecado con soletas.
Apénas acabábamos de sentarnos, llegó una despierta lady con su túnico de percal claro, su sombrerillo con su pluma encarnada, su paraguas y su portamonedas de badana roja en la mano.
Pidió ostras: trajéronle una escudilla de sopa de ostiones, con cantidad sobrada para cuatro personas; salpicó con puñados de pimienta su escudilla, vertió aceite, hizo chorrear el vinagre, desbarató en aquel océano quince ó veinte galletitas, y aquello fué una gloria.
La beldad, impasible, vió el fondo de la escudilla y pidió una patita de puerco; trajeron una especie de bracito de niño, así son las patas de estos marranos: yo empecé á alarmarme: aquella criatura se queria suicidar.... nada de eso; mondó la osamenta y pidió una copa de cerveza, larga y de la hechura de un clarin.... ¡Jesus te ampare! dije, sin poderme contener. La bella apuró la copa, dejándome espantado. Yo la ví abrir su portamonedas, pagar y salir muy oronda.
A las dos horas de esta escena, contemplaba yo á la hermosa vestida de fantasía en un teatrito, cantando de la manera más ideal, como si la maldita no tuviese en el estómago el bastimento de un cuerpo de caballería.
Volviendo á las casas de refrigerio, la soda, con el mueble de mármol descrito, se presta á varias combinaciones.
Constituye un comercio aislado con su mostrador, sus banquillos de tres piés y sus vasos, no botes de jarabes, porque el armatoste los contiene.
Forman el artículo de fondo de la dulcería y la pastelería, golosinas que tienen increible consumo.
La dulcería es el lazo que une á la mujer y al niño. Los dulces son de imitacion francesa; pero imitacion en cristal de roca, en cuarzo, en granito y bronce.