Ese pavimento, esas casas, esos cristales, corren por una legua, sin más interrupcion que la de las iglesias de la misma piedra, cantería ó mármol, con sus grandes ventanas ojivas, sus arcos góticos y sus torres piramidales, rematando en delgadas agujas que penetran el horizonte, coronadas con veletas, cruces ó pararrayos.

Es una calle opulenta y aristocrática; pero calle de frac negro y silenciosa, como para asistir á los honores fúnebres de la opulencia. A mí me pareció la gran penitenciaría de los millonarios. Es el banquero taciturno, bebiendo en copa de oro y al lado de una mujer indiferente, su Jerez delicioso.

Tiene de particular esta calle que no ha podido llevarse por ella ninguno de los ferrocarriles urbanos, porque el empeño de los especuladores no ha podido vencer la resistencia tenaz de los propietarios de fincas.

Ya hemos dicho que la Quinta Avenida está interrumpida por opulentos edificios, que son como excepciones de su monotonía. Salimos de la Quinta Avenida por Madisson, y vagamos al acaso. Me iba diciendo Manuel:

—Vea vd. la Academia de Dibujo, que costó 175,000 pesos, obra del arquitecto White: es un mal remedo de uno de los palacios venecianos de la plaza de San Márcos; tiene el edificio 175 piés de frente; contiene 25 salones espaciosos de piedra y ornamento de mármol amarillento del Ohio sobre la fachada.

—La arquitectura de ese teatro de Booth, me dijo mi compañero, entrando en la Sexta Avenida, es como conato de renacimiento; su altura se calcula en 70 piés: tres puertas al frente y varias á los costados, dan entrada al público y se utilizan en servicio del teatro. En los intercolumnios de la fachada se ven colosales estatuas representando las notabilidades del arte dramático.

Dejamos á un lado el Teatro de la Opera, en la Octava Avenida y calle 23, para fijarnos en la Iglesia de la Transfiguracion, que con sus accesorios presenta detrás de su enverjado de hierro, el aspecto de una aldea tapizada de verde césped bajo las altas copas de los árboles.

—Ya vd. lo ve, decia Manuel, aquí puede aplicarse lo que vd. decia sobre la total falta de idea, sobre la regularidad y la forma: esa iglesia está hecha á pedazos, por secciones; ya adicionando la iglesia, ya sembrando capillas á diestro y á siniestro, y sin embargo, es de construccion moderna.

—He leido, dije, que tendrá unos catorce años, que se construyó siendo rector el Reverendo Houghton, que dejó veneranda memoria.