—¿Pero qué novedades hay? ¿qué perfecciones lucen?
—Es bisnes (negocio), decia Francisco.
—Carro con aguas minerales.
—Carro con bizcochos y pan.
—Pipas con vinos húngaros.
—Veamos, Pablo, interrumpia yo, contempla una cosa notable: esa que parece torre, que viene ahí, no es sino una inmensa botella de Champaña, un anuncio colosal de ese vino.
—Eso es una sandez de cuatro varas de altura.
—En lo que no se han fijado vdes., y es verdaderamente hermoso, es en los caballos que tiran de los carros y en sus arneses.
Todos los caballos eran muy corpulentos, y algunos de nobles razas; carros han visto vdes. de cinco y seis troncos, y cuatro y cinco caballos, unos tras otros, con sus chilillos de plumas entre las orejas, y sus redecillas de seda y oro forrando las mismas orejas, para que no les molesten las moscas. El que no pueda ser de un yankee su botella ó su portamoneda, debe aspirar á ser su caballo, porque es lo que cuida más en la vida.