A los dos ó tres dias volvió el indiano y preguntó: ¿qué tal ha parecido á vd. el periquito?....

—Perfectamente, amigo; pero haré á vd. observar que esas carnes siempre salen un poco duras.

—Hombre! si yo lo dí á vd. porque el perico hablaba.

—Ponga vd.; pero obras son amores: las palabras se las lleva el viento.

Estos chicos han hecho del Carnaval un guiso para comer.

La procesion de la noche, en medio del inmenso gentío y entre músicas y antorchas, dicen que tuvo mayor belleza y animacion.

A mí me tenia rendido el calor; trátase de un calor de ochenta y dos grados, que fatiga, que agobia, que descoyunta y embrutece.

—Esto no es nada; es el simple anuncio de lo que se tiene que pasar, me decia Francisco: hace algunos años, que en el mes de Julio perecieron ciento cincuenta y seis personas de insolacion en un dia. Hubo dia que subiese el termómetro á ciento seis grados, que ya ve vd. que hay para freirle los sesos á cualquiera.

En la temporada de los grandes calores, la ciudad disminuye un ciento por ciento en tráfico y animacion; muchos capitalistas hacen sus viajes por Europa; por poco acomodada que sea una familia, aspira á pasar dos ó tres meses en el campo, y entónces cobran vida las risueñas aldeas, las montañas, y sobre todo los baños; entónces son las aventuras de amor, los animados bailes y los paseos deliciosos.