Hasta en la última estancia campestre se instalan restaurants y se aderezan hoteles. En las noches, en las primeras horas, hay músicas para los niños, y más tarde se formalizan bailes encantadores.
Pero en la ciudad, se arde el mundo; los caballos perecen, no obstante que se les busca sombra; se les pone en la cabeza ramos de árbol y esponjas con agua helada: esto es verdaderamente espantoso; quisiera uno sembrarse en el hielo para tener alivio.
Francisco me describió al siguiente dia la procesion de la noche, y el baile.
Verificóse la procesion con mayor pompa y tendencias de fiesta, que en la mañana.
Caricaturas poco felices en la gran comitiva y servidumbre real, nobles y duques convertidos en farsa realmente, sacados á la vergüenza en este pueblo de ilustres carreteros, menestrales y labradores, y luego una série de representaciones históricas en cuadros animados, como hemos visto en los teatros.
De esos cuadros, algunos fueron perfectos y todos elegidos con tino y buen gusto.
Colon dando cima á sus trabajos inmortales, plantando la bandera de la civilizacion y la gloria en el mundo que descubria.
El recuerdo animado de la naturaleza primitiva y la canoa exígua del indio en el país en que se convirtió en verdad trascendental la locura de Fulton.
La tierna escena de la india Pocahonta, bella, gentil, salvaje, que salva al capitan Smith lanzándose entre la víctima y el verdugo, cuando el vencido inglés fué sorprendido en un pantano.
Washington, sublime como nunca en sus dias de prueba, cruzando el Delaware para formar con sus nieves una muralla á la libertad.