La lucha del Sur, pero en su desenlace de reconciliacion y de paz.
Escenas y cuadros son estos, no de Carnaval ni para exponerse en medio de la farsa; pero bellos, grandiosos, fecundos en patrióticas lecciones y dignos de servir de pábulo al más puro entusiasmo.
En la noche, el Gilmores-Garden estuvo poco concurrido: en suma, al conjunto de la funcion se le dió el carácter de un verdadero fiasco.
"Este ha sido un fiasco," repiten: así será; pero me parece que ni como negocio frustrado lo han visto todos sus autores. Para la diversion habrá dejado que desear: no sabemos si en el terreno de los negocios será lo mismo.
Importaba que hubiese más gente que la que compra y vende por lo regular, y esto acaso se ha logrado. El nombre era de poca importancia.
Pero formalmente hablando y suponiendo la tentativa de una planteacion de Carnaval.
Las costumbres no se improvisan; los hábitos se trasportan con los hombres, no se trasplantan. La máscara es fruta que se sazona en los pueblos oprimidos: era un pretexto de libertad; se disfrazaba de liberal el pueblo esclavo; los hombres de iglesia, los cortesanos hipócritas, las mujeres esclavizadas, los siervos abyectos, cobraban bajo el disfraz los atributos que las leyes les negaban; y en ese fondo de verdad era un romance cada palabra, una série de dramas cada incidente, una pasion, una fiebre cada disfraz.
¿Pero á qué el disfraz en un pueblo en donde todo el mundo hace lo que quiere, en que la verdad misma quisiera tener sombras para comunicar interes, en que por más que se esfuerzan los prestidigitadores políticos, no alcanzan mayor rango que el de los suertistas y funámbulos?
Nada más triste y desairado que un yankee bajo su careta, paseándose taciturno y ardiendo su alma, por no poder fumar ni echar á su sabor sendos tragos.
Se concibe una tortuga en velocípedo, un gordo bailando como sílfide en un alambre, un elefante haciendo circo ó parándose en dos piés como un falderillo; pero un yankee máscara es más que el contrasentido, es el imposible.