En esa parte de las aguas el bullicio se trasforma en estrépito, se semeja al trasporte de la ciudad que se incendiara y se fuese á pique, las aguas pierden su extension, y se hacen canales, veredas, plazas, encrucijadas y grupos que en tumulto revolean sus velas, extienden sus banderas, agitan sus brazos y sus piés, y lanzan agua y humo, y en la noche explosiones de chispas y relámpagos.

Los muelles se multiplican como fingiendo á la tierra mil patas que están agarrándose á la orilla de las aguas.

El horizonte, primero como que se parte en tramos; esas son las islas y los fuertes: despues se va tendiendo, en imperfecto y tendido semicírculo, una faja entre árboles y flores, de chozas, de miradores y palacios; otra de las aguas; otra de la orilla de la ciudad.

Allí están los fuertes. Aquel hervir de árboles y casitas blancas, es Bowling Green; aquel gran edificio como engastado en una esmeralda, es Garden Castle; este conjunto de árboles con sus fuentes, sus sombras, sus calles amplias, sus niños y su aspecto de fiesta, es el Parque.

De debajo de las copas de esos árboles parece emprender la marcha la procesion de gigantescos edificios de Broadway, que parece van saliendo del mar.

Aquel semicírculo inmenso que al principio me llamó la atencion, es Jersey City, aldeana encantadora que espía entre los árboles al atleta que viene á reposar su frente y á dormirse en el seno de la bahía, teniendo bajo sus ojos como á un leon, al rio Hudson, que llega triunfal al mar, arrastrando sus inmensas aguas como una cauda.

Al Poniente, es el consorcio de las habitaciones y de las aguas, la tierra ha saltado á las aguas, casucas como barcos, miradores, corredores, muelles y veletas, todo como flotando. Allí se distingue el Hudson en toda su magnificencia; y como nadando en sus cristales, Staten, Island, Longbranch, y praderas y campiñas como pudiera soñar el deseo para embeleso de los sentidos. Al Norte, el hirviente mar humano de Broadway.

Pero ¡ay! todas estas descripciones son como la máscara de yeso en que se calcan las facciones del cadáver, y más aún, de la hermosura que hechiza con su mirar, alegra con su risa, embriaga con su voz.

¿Cómo pintar el soplo de la industria, el espíritu de vida volando de las aguas á la tierra? ¿cómo dar idea de esas bodas suntuosas de la luz y las aguas, de la pompa del suelo y de los encantos poéticos del mar?

¿Cómo traer la admiracion á que encarezca este jubileo sublime de la toma de posesion del hombre de todo lo creado?