Gran parte de los bajos de esa acera los llenan almacenes, figones, tabernas ó sean bar-rooms; pero sobre todo, los almacenes en tremendo tráfico y tragaderos de verdaderos antros, que son bodegas subterráneas alumbradas con gas, y en donde desaparecen como por tramoya rios de tercios, barriles y cajones.

Esta circunstancia hace que la acera sea como el patio corrido de los almacenes, en que se carga, se descarga, se abren y cierran tercios, se riegan cajones, y á cuya orilla los carros se detienen para cargar y descargar, en medio de una zambra y de una gritería, que se hunde el mundo.

Todos los obstáculos que tiene la banqueta no son bastantes para detener el raudal de gente que va saltando por entre tercios y barriles, confundiéndose el carretero y los cargadores, sucios, aguardientosos, desmelenados y groseros, con ladies con sus velos de gasa y sus sombrillas, y caballeros que acaban de dejar alfombrados salones.

El medio de la calle está cruzado por una doble vía de wagones que se suceden sin la interrupcion de un solo minuto, cargados de pasajeros.

Los wagones van cortando una opuesta corriente de carros de todos tamaños, que entretejen sus ruedas, se arremolinan y se chocan, formando laberinto los bultos que conducen, los cuellos de los caballos, y los pescantes de los cocheros. En medio de esto es rarísimo un accidente.

Todos los colores, todos los matices, todos los trages y todas las basuras y las mugres, se dan cita en ese cañon de la calle de South Street, que corrobora sin embargo la idea de la inmensa riqueza y del movimiento mercantil de la ciudad.

Sobre las portadas de los edificios de los muelles, están anunciadas las líneas de vapores y los puntos que ponen en contacto, como si fueran entradas de esos distintos pueblos que dejan á la puerta sus tarjetas en esta gran tertulia de la humanidad.

El Este, el Oeste, California, China, Australia, Alemania, Europa, el Perú, el Brasil, la Habana, México, la India y líneas pequeñas de Filadelfia, Albany, Boston y una gran parte de los Estados de la Union.

Los carros tienen acceso hasta los costados de los buques, y la descarga y la carga se hacen allí tambien, de suerte que es comun pasar entre cajones y barriles que se embarcan, y costales de lona, cajones y barriles que llegan á tierra. Todo los medios de trasporte, ménos el hombre haciéndose béstia de carga.