—Ahora no te puedes hacer cómodamente cargo, porque es domingo; pero aun en eso hay exageracion: nadie más persuadidos que los americanos ilustrados, de lo absurdo de su ley del domingo; pero ésta, aunque con suma hipocresía, la relajan. Ya te he hablado de los conciertos sagrados. Sucede con la venta de cerveza algo semejante.
El policía persigue la primera venta y conduce á la cárcel á los criados del establecimiento. Pero hecho esto, el bar-room sigue vendiendo sin que le molesten.
Así es que, los dueños de esas tabernas, tienen hombres ad hoc para que pasen el dia en la cárcel, y con esto rompen las trabas puestas á su comercio.
Al volver á mi casa me encontré con una invitacion del H. William C. Bryant, para pasar con él uno ó dos dias en el campo.
Dará idea de mi mansion en la casa del Sr. Bryant, la carta que como enamorado novel puse á mi regreso en mano propia de mi querido compañero Gomez del Palacio, para quién fué escrita.
XXIV
Viaje á Roslin.—Mr. William C. Bryant.
Roslin, Mayo 29 de 1877.