"Mr. Bryant conoce el español bastante bien, pero tiene muy poco ejercicio; yo ya sabes cuánta y cuán estupenda es mi ignorancia en el inglés, sobre todo hablado; pero á fuerza de desear comunicarnos, echábamos mano alternativamente de palabras francesas, latinas, españolas, inglesas y no sé cuántas más, que nos hacian forjar á duo escenas que no se habrian desdeñado en la mismísima torre de Babel.

"Salimos rompiendo procelosas corrientes de gentío, buscando el embarcadero del Este; pero ántes de pisar el vapor, quisimos detenernos en el mercado de Fulton.

"Propiamente hablando, este mercado, como el de las calles del Sur, no marca un destino especial á primera vista, sino que es la interrupcion brusca de las banquetas, con puestos de frutas, semillas, pescados y flores, viéndose puertas que dan al interior de la manzana, en donde colosales clavijeros y multiplicados mostradores, indican la venta de las carnes, sin el mejor aseo ni el olor más grato.

"La parte de las banquetas que recorriamos bajo grandes toldos de lona, estaban obstruidas con cajones, tercios y barriles, entre los que se escurre y salta el gentío inmenso, despues de chocar y filtrarse por entre carretillas, carros, wagones, coches y ómnibus, que giran en encontradas direcciones con ruido que marea y aturde.

"—Vea vd. qué profusion de frutas; esas piñas, como los plátanos, son importaciones de la Habana. ¿Vdes. las cultivan?

"—Sí, señor, y tengo entendido que las de Tlahua, las de Córdoba, y las de la parte del Sur de México, son mejores. Creo que de plátanos no tenemos la riqueza y variedad de la Habana; pero los nuestros son excelentes, así como las naranjas.

"—Aquí, como habrá vd. notado, se hace cuantioso consumo de frutas, y las que tienen algun ácido se toman en bebidas, en jaleas, y hasta la cáscara, como la del limon y la naranja, se utilizan.

"—¿Vdes. son muy afectos á las fresas?

"—Mucho, y me parecen las nuestras mejores que las que se brindan en esos graciosos canastillos, que aunque muy grandes, son desabridas ó demasiado ácidas.

"La conversacion de Bryant es dulce, sencilla, sin ningun género de pretensiones, y solo el observador puede distinguir en una que otra palabra, como por la rotura casual de un velo, horizontes dilatados de talento y de sabiduría. Cuando ménos lo esperaba, y creyéndome aún en tierra firme, estaba dentro del espacioso vapor que nos iba á conducir, y que en la parte inferior tenia caballos, puestos con carnes y tráfico como en la plaza.