Leia mis versos con cierta emocion, por las circunstancias que me rodeaban, y no sé si con cierta vanidad, para que me escuchase el extranjero, aunque tenia mis dudas de que supiese castellano. De pronto, é interrumpiendo mi lectura, dijo el desconocido: "Más despacio," con marcado acento frances; yo obedecí sin réplica, y él se volvió hácia mí, oyendo con suma atencion: cuando terminé mi lectura, los amigos palmotearon, y él, de pié como estaba, se inclinó y me abrazó la cabeza con profunda emocion.

El personaje no era otro que Mr. Pierre Soulé, una de las figuras más prominentes entre los hombres de los Estados-Unidos.

Nacido en Francia en 1800, en muy temprana edad se dió á conocer en el foro y se abrió paso en la prensa redactando el Enano Amarillo; perseguido y multado por el gobierno frances, emigró á Puerto Príncipe, donde cobró viva aficion por Cuba y la causa de sus libertades.

Partió de Puerto Príncipe para Orleans en el mismo buquecillo de vela que conducia á otro muchacho aventurero que se dirigió á México, y andando los tiempos fué el general D. Adrian Woll.

En Orleans, sin relaciones, sin recursos, sin el más ligero conocimiento del idioma, pero dotado de indomable energía de carácter, se metió de jardinero en un convento y salió de allí poseyendo admirablemente el idioma de Shakspeare, aunque conservaba siempre el acento frances.

En medio de las agitaciones que sufria la Luisiana, se hizo oir su voz elocuentísima, fijó la atencion pública, y en brazos del favor popular fué conducido á la legislatura primero, y despues al Congreso de la Union.

Venciendo en audacia al yankee, su palabra era temeraria en ciertas ocasiones. Vindicando á López por la expedicion de Cuba, dijo que López habia hecho más que Washington; pero que ellos no le admiraban porque eran los serviles adoradores del Dios Exito.

¿Cómo no contar con su corazon generoso, la causa de Cuba? ¿cómo no reverberar en su alma la gran doctrina de la autonomía de los pueblos? ¿qué mayores seducciones puede tener el derecho que tratar del conjunto de las libertades del hombre?

Los representantes de la causa de Cuba, como Santacilia; los mexicanos Uraga y Trias; los aventureros como Wolker, eran de la tertulia de Soulé y éste no perdia ocasion de mostrar sus simpatías á la causa de Cuba y de México.

Cuando la célebre expedicion del Marqués de la Habana, se escuchó la voz de Soulé en defensa de nuestra patria.