Los cocheros, á pesar de preservarse con grandes paraguas que dicen con gigantescas letras: "Guanaco," y así conocidos por su gran tamaño, van empapados en sudor, con los ojos al cerrarse.... algunos bambolean de repente y caen sin vida entre los piés de los caballos.
Los carros son el asilo y la hospitalidad generosa de la gente fatigada: andando andando, trepan á ellos caballeros y mensajeros que van de pié, y muchachos repartidores de periódicos que se acuestan sobre El Herald y sobre La Tribuna, miéntras los devora encarnizada la llama del sol.
Por supuesto que la emigracion en este tiempo es espantosa. Por poco acomodada que sea una familia, se sitúa en los pueblos de los alrededores, en donde el campo engañosamente brinda fresco: otras familias van á los baños, donde el placer ofrece mil encantos á la juventud, y las familias opulentas viajan; siendo tan general la costumbre, que las que no viajan, dicen que viajan y quedan como ocultas en las casas, sin recibir á nadie.
En la mayor parte de las casas, con tal que no sean muy miserables, hay baños, y en los hoteles se sirven á los huéspedes sin aumento de pago.
Hay además multitud de baños públicos en que por muy corta retribucion se obtiene ese refrigerio: hay baños flotantes en las embarcaciones de los rios, asistidos con esmero, y que tienen anexas escuelas de natacion; pero todo eso es poco para templar los calores de esta sucursal de los infiernos. Acaso estos calores influyen en ciertas predilecciones en el vestido masculino, que á primera vista no sé explicar.
La generalidad del uso de puños y cuellos postizos en las camisas, se debe sin duda á la facilidad con que esos adminículos se destruyen, dando aspecto de suciedad á la camisa toda cuando protesta la pechera. Cambiar puños y cuellos equivale á mudar camisa; y aun así, como el lavado de puños y cuellos podria ser costoso, el cuello de papel hecho en máquina tuvo nacimiento, aunque no es tan popular como se cree.
La corbata blanca debe su favor tal vez á la altura del termómetro; una corbata negra se destiñe, lo mismo que de cualquier otro color; la blanca conserva la circunspeccion de la camisa.
La suela gruesa, muy gruesa, del zapato, es otra necesidad en todos los tiempos, así como en estos el zapato bajo.
En los primeros dias de los calores usaba yo mi calzado de suela á la mexicana; pero me tostaba los piés, caminaba como si fuera descalzo sobre ascuas; en el invierno se producen fenómenos análogos, y cuando llueve, se puede hacer una comparacion ventajosa para la suela gruesa, en competencia del zapato de hule.