—Es forzoso que vea vd. y que examine los otros teatros de primer órden, me decia un amigo literato.
Vea vd. el teatro de Both: aunque ahora es mal tiempo, porque la gente emigra, los teatros se cierran y hay como un intervalo de parálisis en esta sociedad agitada.
El teatro de Both es inmenso, el escenario tiene 75 piés de profundidad y 50 de altura; es todo de mármol blanco, y su construccion tiene el estilo del renacimiento.
Es el teatro clásico por excelencia; en él han hecho últimamente sus apariciones los actores de más nombradía.
Ese teatro ha sido construido á expensas del actor que le dió su nombre y se hizo de una fortuna cuantiosísima.
Ese actor solo ha estudiado y desempeña dos ó tres papeles, los más de Shakespeare, que le son favoritos, pero su mérito es singular; por otra parte, el público se renueva al punto que se permite la insistencia en una misma pieza, uno ó dos años.
El Teatro de la Opera tiene 113 piés de altura y 84 piés de profundidad.
En el interior, nos parece á nosotros, que estamos habituados á otras construcciones, que el teatro carece de elegancia, y no es así; es que se tiene otro modo de comprender el espectáculo.
El americano se fija, ó parece haberse fijado, en que al teatro se va á asistir á una representacion; la escena es su punto objetivo, y no se cuida de conjuntos, ni se fija en que la concurrencia es un espectáculo tambien.
Esto es tan exacto, que en algunos teatros, durante la representacion, el salon se oscurece y queda iluminado vivamente el foro, que es el punto objetivo.