En el centro del jardin, en círculo extenso formado de un solo mostrador corrido, imperaba una especie de bar-room mixto, porque habia sangrías, rompopes helados y compuestos de aguas de Seltz y Vichy, sandwichs y candís, ó sea dulces de todas clases, con petardos, y con preguntas y respuestas, con declaraciones amorosas, y con dulces disfrazados primorosamente de divertidos juguetes.

La servidumbre del establecimiento era espléndida, deliciosa; eran señoritas de privilegiada hermosura, tan listas, tan alegres, con sus largos delantales de lienzo como de nieve sobre la seda, cuajado el pecho de cadenas y joyas, corriendo, saltando y sirviendo á los marchantes en el mostrador mismo, ó en las mesitas colocadas bajo los árboles, ó entre los camellones de alta yerba y deliciosas flores.

A los extremos del jardin se veia en uno un jacalito ó casita campestre con este rubro: Post-ofice: era una oficina de correos en forma, con su despacho, sus sellos y su cuerpo de carteros. Allí se escribia para cualquiera de los concurrentes y la carta se encaminaba á la direccion, acudiendo los interesados por la respuesta ó esperándola de los carteros.

En el opuesto extremo se extendia amplísimo el salon de baile con sus ventanas rasgadas dando al jardin, y su sobresaliente música de viento.

Pero lo constitutivo de estos espectáculos, ó mejor dicho, lo que es el espectáculo en sí, es la concurrencia, tan bien vestida, tan alegre, tan persuadida de que el órden es una condicion de placer para la gente civilizada.

Los niños en estas reuniones son lo que las aguas á los campos, lo que las aves cantoras á los aires, lo que al rostro humano la sonrisa, lo que al jarron de alabastro los ramos de flores.

¡Qué gusto en el vestir, qué alegría, qué soltura y libertad, qué correr custodiados por su inocencia y por el respeto y consideracion universales; todas las manos se tienden para acariciarlos, todas las rodillas son su apoyo, en todos los regazos encuentran halagos!

—Esto es lindísimo, me decia Alcalde, satisfecho de haber ahuyentado mi mal humor: haga vd. sus apuntaciones; aquí traje papel; ¿y el lápiz de vd.? porque hay dias que pierde vd. tres y cuatro.

—Estas son nuestras jamaicas en tafilete, le dije á Joaquin: ¿vd. no recuerda de nuestra tierra?