—Los periódicos políticos me dijo, ven como muy en segundo término su parte literaria; de suerte que, por esa causa, llaman la atencion los intervalos lúcidos del World y del Times, las crónicas científicas de La Tribuna y las noticias bibliográficas del Herald.

Cada periódico lleva en alto la bandera de su creencia, sin embozo y sin inconsecuencias generalmente. Los periódicos tránsfugas son desconocidos. Pero como en las cuestiones administrativas, así como las de interes personal, caben opiniones diferentes, á cada momento hay antagonismo y contradicciones que pasan muy orondas, sin que nadie las note, ó que arman gazapelas domésticas que son una delicia.

El periódico tiene marcada independencia entre la parte de redaccion y la financiera.

En esta parte financiera, los periódicos, generalmente hablando, son empresas con administracion especial ordenada á estilo de comercio.

La redaccion se subdivide en secciones, en que figura la editorial, el reporter, el bohemian, etc.

Hay aun fracciones en la primera parte, encargadas de tales países ó de tales materias, sin confundirse y atendiendo cada cual á su asunto.

El reporter es el cazador de noticias, el pescador de chismes, el cortejo del escándalo; está en la fiesta, se ingiere en el duelo, se escurre en el bar-room, danza en el salon, reza en la iglesia y se muestra compungido en el cementerio.

Hacer el corretaje de lo increible, de lo imposible, es su triunfo: él es el que dice un dia que se ha dado direccion á los globos, que se ha destruido el Niágara, que fué mentira la muerte de Napoleon, que el Papa está casado en secreto; y como aquí la publicidad es el todo, el reporter es el clarin y el aviso, el tambor y el toque de fuego.

El reporter no es un hombre vulgar: al abordar á un alto personaje; al iniciarse en una querella; al terciar en un galanteo, tiene que mostrar instruccion, cortesía y flexibilidad suma de carácter.