En el centro de la plaza hay sus fondas pequeñas para lunche, ó como quien dice, pistos; pero no hay licores.
Habrá vd. notado que no hay trastos de barro, todo es fierro ú hoja de lata. La hoja de lata es baratísima.
Ese es ruibarbo.
—Adela.... no me lo miente vd., no me lo miente, porque con eso rellenan sus paids estos herejes, y me han costado muy caro. Eso en cualquiera parte es un purgante indecente.
—En efecto, usan esa yerba en sus pasteles.
Yo me salí para penetrar en una especie de rinconada que da á la calle, y á donde penetran los carros.
Allí están los grandes almacenes de papa, de fresas, de todos los granos, y aquellos encierran inmensas riquezas.
Yo estaba aturdido, rompiendo olas de gente, haciendo rodar canastos, metiéndome en encrucijadas de barriles y tercios: salí no sé por dónde, y alcé la vista.
Estaba á la orilla de la inmensa bahía, que es un mar en que se pueden dar cita todas las embarcaciones del mundo; junto de mí se mecian esos alcázares de las aguas, formando bosques sus palos y cordajes, saludando sus banderas de todos los países de la tierra.