En este recinto agradable; al ruido de esa fuentecilla con pescados de colores; viendo reproducida esta concurrencia con sus árboles y fuentes en el fondo, porque las paredes son como un solo espejo, sin accidente ni juntura visible; en este recinto descansaremos, para volver á la tarea con el nuevo dia.
—Bonita divagacion has tenido, me decia Francisco esta mañana cuando le leí, como de costumbre, lo escrito el dia anterior: ¿en qué quedó lo de la colonizacion?
—Te diré la verdad: como no estoy muy fuerte en la manera con que el Gobierno tiene reglamentado el negocio......
—Muy buen economista, que para todo busca al Gobierno y el reglamento.
—Pero, bueno, de alguna manera dirige el Gobierno la colonizacion.
—Y vuelta con la manía de la educacion española. Así te luces si juzgas á los Estados-Unidos.
—Hombre de Dios, algo ha de haber.
—Sí, señor, hay reglas para la venta de tierras públicas, hay oficina de esa venta y hay agentes; pero nada sobre colonizacion á nuestra manera.
—Me estás atarantando. ¿Pues entónces, qué sucede?...