Aquí, al llegar, se siente soberano; á los seis meses se le llama á la eleccion: con la excepcion única de la presidencia, puede figurar en todos los rangos de la administracion; y cuando despues de seis meses en su pueblo, nota algo que le repugne, el municipio le abre las puertas, y puesto que paga su agua, y su luz, y su empedrado, y su policía, están á su alcance los goces sociales, de una manera fácil y segura.
Uno de los más poderosos elementos de verdadera grandeza están en estas leyes, que para un americano son prácticas y convierten en la gran nacionalidad del mundo la nacionalidad americana....
—Francisco, déjame por vida tuya enviar en deseo y aplicarme algunas docenas de azotes por estas leyes de colonizacion, agencias, direcciones, folletos, colonias y toda esa multitud de supercherías de que todavía tenemos lleno el chirúmen....
—Yo te he dicho ideas muy generales: si quieres estudiar la materia, lee á Chevalier (Cartas sobre los Estados-Unidos); lee Un Reporter, publicado en 1872, escrito por Young, ó por lo ménos el Atlantic Montly de Abril de 1872, en donde hallarás verdadera instruccion.
—Ya leeré todo eso; pero aquí he indicado lo bastante para llamar la atencion sobre la materia y para que no se duerman mis lectores.
Y ya era tiempo que dejara la pluma, pues por segunda vez tocaba la puerta Andrés Aznar, para llevarme á la parte baja de la ciudad, del lado del Este.
Desde que se llega á City Hall se conoce que se ha tocado, sin dejar Broadway, en una region de actividad suma: por millares acude la gente, rebosa en las banquetas, hormiguea en las plazas y hierve entre carros, ómnibus, tilburys, carrillos de mano y cuanto mueble rodante se ha inventado en esta bendita tierra.
Gigantes edificios, ó mejor dicho, alcázares en que el crédito ejerce su poder mágico en Bancos, Sociedades y Compañías; palacios en que se asienta dominante el cálculo para combatir la tempestad, contrariar el fuego y desarmar á la muerte de su saña destructora; y para hablar en plata, Bancos, Sociedades de seguros, Compañías de telégrafos, de ferrocarriles, de gas. Es decir, la especulacion con la vida, con el viento, con la llama, con las ilusiones y con las esperanzas, y todo en accion; de suerte que cruzan los aires viajeros por los elevadores, suben, bajan y se derraman de las escaleras y brotan de los bassements á incorporarse con los raudales que cruzan y se escurren por las bocacalles.