Estas bocacalles, en la parte que recorriamos, llevan á calles tortuosas, desordenadas, de angostas banquetas y piso desigual, llenas de lodo y estorbos, interceptadas por carros y caballos, presentando fachadas, y torres, y aceras curvas y sesgas que forman verdaderos laberintos: allí se apiña aún más el gentío, y es una de empellones y codazos, que magulla el cuerpo.
En aquellos callejones, no obstante, continúan las tiendas deslumbradoras de riqueza: muebles, relojes, carros, joyerías, ropa hecha, frutas y grandes almacenes de todas clases, haciendo sus enfardelamientos, sus cargas y descargas, en medio de la banqueta, sin cuidarse maldita la cosa de los transeuntes.
—Esta es la calle de Woll: se compone casi en su totalidad de Bancos, me decia D. Andrés; antiguamente, como vd. sabe, se proclamaba la libertad de los Bancos; es decir, que Perico el de los Palotes podia, si queria, sin satisfacciones ni escrúpulos, poner su Banco y emitir sus billetes, ó sea papel moneda circulante, segun el crédito ó la voluntad de la Compañía.
Muchas veces una caja de fierro, un mostrador y unos cuantos libros, fué el capital del Banco, porque el resto del aparato lo daba la casa. Las quiebras se repitieron y el contagio de los desfalcos producia el pánico, ó como quien dice, el terror á las pérdidas, motivo de grandes trastornos.
Ahora cada propietario ó Compañía deposita en el Gobierno una suma en papel que sirve de garantía á las operaciones del Banco, y tienen otras seguridades las transacciones. En cambio, los banqueros tienen mayor preponderancia, como que la concurrencia es menor.
No obstante, puede calcularse en 300 millones de pesos el giro activo de los Bancos, lo que no es un grano de anís.
Las mil transacciones se purifican y rectifican diariamente en la Casa de liquidacion, que es exactamente como el Clearing-House de Lóndres. Es decir, casa en que á una hora dada, asisten los dependientes y cambian sus bonos, liquidando y pasando las sumas que uno da á la cuenta del que recibe, y vice versa, resultando cambios de muchos millones diarios, lo que es poderosísimo aliciente para la circulacion.
Hoy existen en la ciudad 72 Bancos de depósito y descuento, y 42 Cajas de ahorros.
El interes del dinero ha oscilado entre el 5 y el 7%, de algunos años á esta parte.
El Banco de Nueva-York, el de América, el del Comercio, son magníficos; son verdaderos templos, y el lujo ha agotado sus recursos en esos establecimientos.