XI
Pick-nick marino.—Rockway.—Los muelles.—El vapor "Plimouth."—Paisajes.—Bañadores.—Pavilion Baths.—Cantina.—Museo.—Fonda.—Los baños.—Modorra.—Un romance.—Regreso.—Las Tumbas.—Laberinto.—Asco y degradacion.—Una cita de poetas.—Jacinto Gutierrez.—Perez Bonald.—El Café Delmónico.—Lectura de mis versos.
Ayer sí que estuvo el diablo en holgorio: paseo en el mar, baile, baños; ¡cuántas cosas juntas para echar, no una cana al aire, sino todas las canas, y gastar todo un tintero de tinta color de rosa!
Trátase de un gran Pick-nick: yo tenia premeditada semejante excursion, habia recorrido con avidez el Heraldo, y me habia fijado en un paseo á Rockway, que es uno de tantos preciosos islotes que bordan y alegran la bahía.
Ya hemos dicho al hablar de los Pick-nick de San Francisco y de Orleans, que ó esa diversion se hace á escote y en familia, ó es una empresa la que toma á su cargo procurar el local y la música, ó como éste, el empresario del Pick-nick toma el vehículo para determinado lugar.
Fué domingo ayer: á las nueve de la mañana mi caballeroso amigo Buzeti estaba listo, con todas las instrucciones correspondientes.
El vapor de rio es de los más elegantes; el precio, de tránsito cincuenta centavos; la música la del regimiento 23, famosa por sus walses y por sus cuadrillas de Orfeo en los Infiernos.
Como todos los domingos, la ciudad estaba desierta. Atravesamos calles y más calles solitarias, tomamos por el frente de los muelles, despues cruzamos la série de calles con sus tejados y sus hileras de pequeñas puertas que forman el sucio Mercado de Washington. En el mercado no habia una sola persona; los clavijeros vacíos, los mostradores solitarios: yo no he visto esqueleto más triste que el de ese mercado.