—Esos nombres, le dijo á Enrique, son de los creadores y sostenedores del establecimiento, porque el Gobierno compra con una pequeña subvencion el derecho de asistencia hasta para veinte enfermas.
Los socios, porque allí no se decantan los bienhechores, que dan por una vez dos mil pesos, pueden mandar cinco enfermas, es decir, tienen cinco camas disponibles en este hospital.
Ahora verán vdes. poquísimas enfermas; en esta estacion se trasladan á lugar ménos caliente, y entre tanto, como vdes. ven, se hacen las reparaciones del edificio.
En cada uno de los cinco pisos á que ascendimos por un elegante elevador, hay celdas para las enfermas de más distincion, cuartos para las consultas de los médicos, salas con sus útiles para operaciones y comedores para las enfermas convalecientes; todo sin lujo, pero con extraordinario aseo, decencia y propiedad.
En los cuartos ó celdas se ven muebles en que se ha consultado la comodidad, el desahogo y hasta el solaz de las enfermas. La ventilacion de estos cuartos, lo mismo que la de todo el edificio, consiste en séries de combinaciones á cual mejor y más oportunas.
Unas veces la parte superior de la vidriera que forma semicírculo se abre hácia arriba, como un labio, y establece corrientes con ventiladores que se hallan al ras del suelo, sin que se sienta el menor aire en las camas de las enfermas.
En otras piezas, en sus rincones, están incrustados tubos con horadaciones que hacen que el viento circule en la direccion que se desea.
En el descanso de cada piso están situados los cuartos para las veladoras ó vigilantes, además de las que velan á las enfermas.
Inmediato á cada salon se ve en cada piso un grande almacen con ropa, colchones y lo necesario para mantener en estado perfecto de aseo todas y cada una de las camas.
La lavandería, la cocina y las dependencias todas de este hospital, son la realizacion del ideal, todo lo que pueden tener de más práctico la caridad y el bien.