—Vea vd., á mí me dijeron, que aquí reinan las intermitentes, las perniciosas, las reumas, la dicteria....

—Señores, dijo Adela, nos vamos á enfermar si seguimos platicando así. Fué vd. con tanto gusto al hospital, y no quiso ir al bautizo del otro dia que le habria divertido mucho más.

—Figúrese vd., dijo Juanito, que le dieron una zabullida en un estanque á la interesada, que se quedó tiesa.

—¿Qué me está vd. diciendo?

—Lo que vd. oye. En esas iglesias, así se hace, que lo diga D. Pedro.

—Son las Iglesias Bautistas, que como vd. sabe, tienen por institucion el bautizo de los adultos.

—En el centro de la iglesia hay un estanque con agua.

—Muy fria por supuesto, dijo Doña Ambrosia.

—Sobre el estanque se ponen unas tablas y se hace el bautizo, añadió D. Pedro.