—Eso habria sido espantoso, observó Adela horrorizada.


Es muy difícil, sobre todo para un extranjero que no conoce sino superficialmente y como de paso esta sociedad, desentrañar las causas que ocasionan las perturbaciones formidables que está produciendo la situacion de las clases obreras.

La cuestion cae, por la naturaleza de las cosas, bajo el dominio de una crítica parcial, en que los partidarios de la libertad y los proteccionistas se inculpan recíprocamente y acaban por encerrarse con obstinacion en sus opiniones intransigentes.

Es cierto que se ven en las huelgas de los trabajadores y en la organizacion de los obreros tentativas de imitacion europea; pero las condiciones sociales son tan distintas y son tan ilustrados los mismos obreros, que ellos en su educacion tienen el correctivo de males que en Europa son de trascendencia funestísima.

La falta de reciprocidad en los cambios, provocada por el arancel protector, deja sin salida los efectos que produce el país, y eso determina la parálisis de las fábricas y la baja de salarios: ambos males causan la huelga y la miseria.

La educacion y el hábito de igualdad han propagado mucho el trabajo por participacion, es decir, el participio del obrero en las ganancias del capitalista, elemento poderoso de la conciliacion del capitalista y el obrero.

La baratura de los trasportes y lo movedizo de la familia americana, hacen que cambie con facilidad de domicilio, en busca de mejor fortuna. Sobre todo, las cajas de ahorro y el gran número de propietarios agricultores, enfrenan la revuelta y dejan en minoría á los perturbadores del órden.

A la noticia de las huelgas del Sur, se llenaron los cuarteles de la guardia nacional, las tropas estaban listas, se ofrecieron al Presidente de parte de algunos Estados del Sur, más de cien mil hombres, y los propios obreros se pusieron del lado de los conservadores de la tranquilidad pública.

Las concesiones constantes que hace la legislacion aduanera; la riqueza del Sur, que se reintegra en su esplendor antiguo; los intereses comerciales del Oeste, producirán irresistibles efectos en favor de la libertad, y sucumbirá ese sistema prohibitivo, plagio infeliz de List, fomentado por insaciables especuladores, que son las primeras víctimas en las insurrecciones de los obreros.