Era un ángel arrancando á un niño de los peligros de la vida, pronto á levantar el vuelo con él; era la salvacion y la felicidad; pero á los piés del ángel, arrodillada y loca de dolor, con el cabello esparcido, la garganta henchida de sollozos, los ojos sin luz, pero con lágrimas, como que pretende detener al ángel, como que es mortal, y como que á una madre nada consuela de la muerte de un hijo.

Apéeme del carruaje y seguí á pié mi camino; quedaba por momentos el sendero que recorria, solitario, poblado de mármoles, sin más ruido que el de mis pasos, que parecian ecos que venian de la region de las eternas sombras.

Gorchatz, el compañero de Talberg y de Litz, descansa allí; la Europa lo admiró mucho tiempo, vibraban en los salones sus notas voluptuosas, fomentando el arrebato del baile.... ni un suspiro de sus delicadas concepciones, ni un rumor de sus cantos deliciosos.

Pero, ¡singular supervivencia del talento! aquel, como otros nombres, resonaban en todos los labios; era como la sustraccion de la muerte, como un triunfo del olvido su mencion.

Entre otros monumentos relucientes como de nieve, estaba uno que todo viajero menciona y en el que todos se detienen á pagar un tributo de ternura: recuerda los bomberos. Quien dice bombero, dice el atleta que lucha contra la llama, el que profesa la religion del bien y del amor, arrostrando temerario el peligro. Bombero es sinónimo de salvador.

¿Quién no ha visto á estos héroes, en medio de los horrores del incendio, cruzar entre el humo, abalanzarse al muro que se derriba, colgarse de la soga que va á salvar un náufrago de la vida, envuelto en el martirio?

Se prodiga la existencia, se lucha brazo á brazo con el más feroz de los elementos; y si se restituye un padre á una familia; si se reintegra el hogar; si la alegría se reconcilia con aquellas víctimas, entónces, la recompensa es ese espectáculo de ventura que llena y alumbra el alma con luz divina.

El monumento recuerda un bombero que colocó un niño sobre su pecho: el bombero se dejó caer de espaldas, despedazándose, pero salvando al niño.