Esas puertas conducen á subterráneos en que se conservan en lechos de mármol los cadáveres perfectamente embalsamados y en sus cajones, que tienen una ventanilla de cristales por donde asoma el muerto. A aquellos subterráneos alumbrados con gas, que se modifica segun la voluntad, suelen concurrir familias á platicar con sus muertos....
Los lotes del Cementerio cuestan, en general, cuatrocientos pesos; pero la Compañía que dirige el establecimiento, ha hecho donacion de un trecho espacioso de terreno para que se sepulten los niños pobres, y así se verifica en efecto.
Nada de monumentos ni inscripciones, ningun indicio de la vanidad humana en esa seccion del Cementerio. Lecho comun de musgo, mortaja de césped humilde, algunas flores. Y sin embargo, la ternura maternal, esa glorificacion del amor, ese heroismo oscuro de la abnegacion, se encarga de comunicar encanto indecible á este lugar.
La vida que se extingue al nacer; la llama que espira al encenderse, iluminando el borde de cristal de la infancia, que unió su cuna á su tumba; la sonrisa y el gemido en un mismo estremecimiento del labio; la mirada y la lágrima.
En el agrupamiento de las escasas flores; en el conato de coronita medio deshojada y puesta con esmero, como si al través de la tierra sintiese la madre el cútis de la frente del niño.
Con cristales y cuentas de vidrio, con fragmentos anónimos de objetos relucientes, ha hecho, sobre aquellos montoncitos de tierra, nichos el amor, y bajo de ellos están los juguetes de los niños, sus arlequines, sus esferitas de goma, sus caballitos, sus trompos.... esos eran sus juegos: con pretexto de ellos se hacia ostentacion de las gracias; y se ve, se tienta, que aquellas chucherías, que aquellos primores, han sido regados con lágrimas.... ¿por qué morir? y ¿por qué ese supérfluo relámpago de vida si se ha de perder en la eterna sombra? ¿Por qué esa inconsecuencia del ser?
¡Madre de mi alma si tú me vieras perdido en esta extranjería de muerte; si vieras que interrogo las tumbas para que me traigan, aunque hecho cadáver, un recuerdo de la patria; si me vieras ébrio de hiel, sintiendo como losa de sepulcro el cielo, y la multitud en que me pierdo como sombra!......
Me duele la luz, me duele el aire, tiene quejidos esa fuente, estas tumbas son más hondas y más oscuras.... tragarian mi recuerdo.... aquí se cae.... en las tumbas de mi tierra se duerme.... en los sepulcros de mi patria hay polvo que nos ama......
Yo no sé cuánto tiempo duró mi letargo de dolor. Cuando volví en mí, estaba haciendo compañía á un desterrado de Cuba.... D. Miguel Aldama....
A la salida del Cementerio, desde un claro que deja la altura, se percibe Broklyn, que es tendidísima ciudad entre los árboles, con sus divisiones regulares, sus mil torres, astas y veletas: parece que allí ha dicho su última palabra la grandeza; pero se anda un poco más y teniendo como un pedestal aquella altura de la muerte en que se siente el soplo de lo eterno.... á nuestros piés percibimos magnífico el mar.... el mar sepultándose en un horizonte en que parece tender sus alas el infinito......