¿No he de salir?—¡Jamás!

Ignacio Mariscal.

Washington, Marzo 30 de 1867.


XVI

Inquietud.—Noticias de las huelgas.—El 26 de Julio.—Decision de marcha.—Mi rumbo.—Gomez del Palacio.—Su traduccion del Tasso.—El Hotel San Julien.—Historia de una monja.—Un polluelo de bromita.

Las noticias que recibia yo de México eran cada vez más alarmantes por la salud de uno de mis hijos, Manuel Guillermo, á quien tenia agobiado una peligrosa enfermedad. Las calles, las casas, el estrépito de la ciudad y las conversaciones, como que me retenian á fuerza, como que me estorbaban las miradas con que mi alma pretendia seguir la suerte deparada á mi desventurado hogar.

Sentia como llorando en mis entrañas la sangre de mi hijo; yo queria que los traficantes, los periodistas, todos me hablasen de lo que mi corazon sufria, y el natural silencio de los extraños sobre mis penas, me hacia ver como desierto la Ciudad Imperio y como fieras y verdugos á sus numerosos habitantes.

Las noticias más y más alarmantes sobre las huelgas ocupaban las prensas; las escenas de horror que se producian un dia, las relataba la prensa al dia siguiente en todos los tonos, con todos sus detalles, encargándose la litografía, el grabado y la fotografía de representar los lugares, los horrores del incendio, las fisonomías de los batalladores, la agonía de las víctimas, los grupos de mujeres y niños entre el incendio y las matanzas espantosas.