Encendí el gas, hasta que quedó como alumbrada por el sol mi estancia.... ví el libro.

Era un pequeño y preciosísimo Album forrado de terciopelo azul, con sus cantoneras de oro; incrustado en la pasta del libro habia un pequeño relicario con una miniatura de Santa Teresa de Jesus.

Abrí el Album, y en la primera hoja, con letra, humillacion y vergüenza del grabado, decia:

"La Monja.—Copia de una leyenda del Sr. D. Guillermo Prieto, poeta mexicano."

Aquello era de acalambrarse, de desmorecerse: ¿por qué no tenia veinte años ménos? ¿por qué no realizar y desenlazar como es debido esta leyenda, para dejar á estos yankees con un palmo de narices? ¡Hombre, Prieto, mírate al espejo! ¿Y que más da? ¿Está prohibido á los viejos tener corazon?

Ilusion que nace en mí,

Que de mi llanto brotó,

¿Puedo renunciar á tí?

¿Qué dice el amor? que nó,