El continuó en sus cantos con esperanza remota de atraer la luz. Una vez, agobiado de tristeza, queriendo desahogar sus dolores en ecos que formulasen las angustias de su corazon, preludió ese Adios de Schubert, vibracion de agonía arrancada al ángel caido en el momento de dejar para siempre la morada celestial, canto de lágrimas que si no lo hubiese formulado el génio humano, se diria que es una evocacion eterna de los eternos dolores.
Adela era apasionada de la música de Schubert, y el Adios su melodía favorita.
A las primeras notas, se sintió conmovida en lo más hondo de su alma; despues encendió su luz.... despues pudo percibir Rodrigo el bulto negro en agitacion febril.... y al morir sollozando aquellas notas divinas.... tendia la monja enloquecida los brazos, como para detenerlas, como para estrecharlas y esconderlas en el sagrado de su corazon.
Rodrigo, por su parte, adhiriendo á las rejas algunas tiras de madera que arrancó de su banco y de su mesa, pudo figurar estas letras: TE AMO, y esperó que la noche hiciese la revelacion.
Dos dias despues, á la hora de la siesta, vió caer de la ventana polvo, luego como tallos inútiles de flores, y al último, rozando con su ventana, pétalos de rosa, de los que uno solo que empujó el viento dentro de la prision, tuvo por relicario los labios de Rodrigo y fué su talisman idolatrado.
De esa manera imperfecta, trasmitiendo á la pared figuras adivinadas más que comprendidas, las relaciones tuvieron fomento, aunque envolviéndolas de contínuo negras sombras de duda y misterio.
La escala formada con los muebles, el mejor humor del prisionero, alguna astilla de los palitos que le servian para formar sus letras, se hicieron perceptibles á la intolerante policía y resolvieron cambiar su prision, tanto más cuanto que Aureliano Rivera, simpático y audaz caudillo de la Reforma, amagaba la capital y habia hecho dentro de ella incursiones temerarias.
Rodrigo esperó la noche dos dias ántes de su partida, y con voz desgarradora entonó su Adios.... Las últimas notas del doloroso canto vibraban en el viento, cuando con la misma luz de su prision distinguió fuera de la reja un hilo á cuyo extremo oscilaba una carta.... en esa carta Adela sugeria al prisionero los medios de fugarse.
La carta estaba fuera de los hierros de la ventana, á muy poca distancia, pero intomable.... la desesperacion era extrema; arrancó uno de los piés á una silla, lo adelgazó, le puso otro palo pequeño formando gancho, atrajo á sí el hilo; pero sin duda dió en algun punto cortante del palo, que lo trozó.... cayendo la carta al suelo, de donde fué recogida, produciéndose escándalo espantoso.
Ejerciéronse con Adela todo género de crueldades; se disponian á fusilar á Rodrigo los enemigos de la libertad; tocaban á un desenlace sangriento los sucesos.... cuando se escucharon disparos de artillería en la plaza mayor, repicaron las campanas del convento.... y la multitud, rompiendo puertas, derribando obstáculos, penetró triunfal en los claustros, gritando "¡Viva la Reforma!" y proclamando á Rodrigo como uno de sus héroes más ilustres....