La esposa con sus hermosas hijas, agrupadas junto de una amplia ventana en cuyo marco se divisaban flores y enredaderas, y la tropa masculina charlando y fumando frente al bufete del sabio, convertido con desacato en mostrador de cantina.
Dióse la voz salvadora de la sopa está en la mesa, y en tropel risueño nos dirigimos al comedor, donde los chicos gritaban y repicaban sus trinchis en copas y vasos, las señoras esperaban modestas y nosotros los hombres nos arrellanábamos á gozar, sin ser de nadie y sin pensar en nada de los hechiceros encantos de la gula, cuando llega á seducirnos acompañada del buen humor.
Despues de los primeros contentamientos á la tiranía animal, contentamientos que, como se sabe, se hacen en medio del silencio, la conversacion se hizo general y cada uno se esforzaba por acreditarse de alegre convidado, sin cuidarse de sexo ni edad. Por supuesto que la conversacion corrió, despues de culebrear un tanto, á los viajes, y á lo mucho que me faltaba que decir.
VIAJE DE FIDEL
LIT. H. IRIARTE, MEXICO
La casa del Presidente.
—Lo conozco, señores, repetia yo; pero vdes. convendrán en que un viaje al vapor no es un inventario.
—Es permitida la ligereza, decia Néstor con ironía.
—Si se trata de ligereza en el sentido de no profundizar, como en tratados especiales, todas las materias, convengo, decia Bachiller; pero ligereza en cuanto importe inexactitud de datos estadísticos, observaciones políticas y mercantiles, no convengo, porque muchos de esos datos los han suministrado oficinas públicas y documentos oficiales, y nos tiene asoleados Guillermo, aclarando fechas, haciendo rectificaciones y estudios detenidos, á Néstor, á M. Bryant, á Mantilla, á mí y á cuantos conoce.
—No, repetia mi contrario, yo lo digo por los cuentecillos y cosas fantásticas.
—Eso es otra cosa, ese es mi plan: yo he buscado una forma para popularizar mi libro entre gente que se moriria de fastidio con los números y las disertaciones gravedosas; yo quiero que el mandadero y el carnicero, la polluela parlanchina y el vejete recalcitrante, lean mis Viajes, y al fin adquieran ideas exactas de este pueblo, de que se suele hablar en mi país como de los habitantes de la luna.