—Sí, señor, contestó el yankee, vengo de California, donde fuí á recoger un dinerito, y voy....

Aquí llegó otro personaje.

—¿Vd. es el que viene de California?

Entónces el interrogado viajero les dijo:

—Esperen vdes. un momento.

Entró en su cuarto y volvió despues de un rato con un cuarto de papel blanco pegado en el sombrero. El papel decia: "Vengo de California, donde fuí á recoger un dinerito, etc., etc."

Fija su noticia en su sombrero como en un poste; se puso á leer su periódico, dejando que yentes y vinientes se fijaran en lo que decia el papel de su sombrero, sin dársele un ardite de lo que dijeran los lectores celebrando la ocurrencia.

—Pues ahora, dijo otro compañero de viaje, contaré á vdes. un rasgo de un yankee expedito, que merece figurar en esa coleccion.

Me encontraba en una barbería del Kentuky, cuando llenando la pieza, hundiendo el suelo y haciendo gemir el asiento que ocupó, se me puso al frente un personaje que era un cetáceo de carne humana, con un envoltorio estupendo bajo el brazo, envuelto en esas sábanas impresas que son sus periódicos.