El piano de que oimos los primeros vagidos, tenia el número 33,592.
—Vé, le dije, atraviesa los mares, lleva á otras regiones tus cantos voluptuosos y tus himnos; vé, poeta, á perecer derramando tus armonías y dando vida á las creaciones del talento. Sé la gala del salon, la orquesta del hogar, el confidente de los ensueños....
La operacion del barniz consta de dos partes: en una se barniza la caja dos veces y se raspa en seguida, para que los poros más invisibles desaparezcan; la tercera mano de barniz es la que queda, presentando la caoba ó la rosa como bajo de cristales.
Hay inteligentes que presentan como rivales de los pianos de Stenway los de Weber; pero en México no se cree así, y lo comprueba el más alto precio á que se venden los primeros y á la confesion universal de que sus voces son muy brillantes.
Los pianos de Stenway tienen cinco patentes de honor y son celebrados en todo el mundo musical.
El edificio en que se venden los pianos de Stenway está en la calle 14, es de mármol blanco, contiene los almacenes de pianos y además la gran sala música construida con todas las reglas de la acústica, y que se considera con justicia como una de las primeras del mundo en su género. En ella se han hecho las primeras exhibiciones del Teléfono.
Al salir de la fábrica tuve el gusto de ofrecer mis respetos á uno de los hijos del Sr. Stenway, y dar las gracias á mi inteligente cicerone, cuya finura me ha dejado los más agradables recuerdos.
Quiero darme cuenta á mí solo de las causas de la prosperidad de este pueblo; quiero estudiar afanoso el secreto de su desarrollo sorprendente, para formar conciencia, y despues de purificado mi criterio, llevar á mi país la buena nueva de su propia regeneracion. ¡Mis esfuerzos son inútiles!
Cada vez que estoy á mis solas, entro en mí, sondeo las partes componentes de este pueblo, se me figura á veces que una ciega admiracion me arrastra, otras que un sentimiento injusto de repulsion me domina, y termino por apartar el lienzo y arrojar de mi mano los pinceles, corrido de pretender llamar retrato la monstruosa figura que abortó mi mano.