Velludos brazos al descubierto, pretina insuficiente dejando en huelga el abdómen, zapatazos de aplanar losas, con la punta hácia arriba, y el tacon avergonzado cubriéndose con la planta.
Tal es mi amigo, frances de orígen, maquinista famoso, adorador de Víctor Considerand y de Alfredo de Musset, mi íntimo amigo desde 1866 y hombre de capacidad privilegiada.
—Este es el plagio, M. Guillermo, y vd. viene á tomar la goutte conmigo, á mi pobre casa, que vd. conoció, á la orilla del rio, á dos pasos de su hotel.
—M. Rève, (así llamaba yo á mi amigo por lo soñador y por lo ideal), allá voy; pero aviso primero á Francisco.
—No, amigo mio, nuestros amigos esperan impacientes, y sobre todo, mis niñitas que he mandado que no se acuesten hasta que vd. las conozca y les dé su beso de bendicion.
—En marcha, M. Rève, en marcha, y no necesitaba vd. tanto para derretir mi corazon de mantequilla. Veamos á mi linda paisana (porque de México es la hermosa señora de M. Rève), que me conozcan las chicas, les haré suertes y les contaré cuentos, y nosotros, dije tarareando La Descente aux Enfers de Beranger
"Tant q'on le pourra, larirette
On se damnera lariza,
Chantera,