—Que vd. se va mañana, y que quiero vd. tome un trago de esta cerveza, por Pancho y Manuelito que son muy queridos.

En efecto, era un jóven de la casa de Miguel y Juan Manuel Gonzalez que, como he dicho, fueron la providencia de los mexicanos que estuvimos en Texas en 1866.

Venciendo el estado de mi espíritu, entré al cuarto de Henry.

—Vd. alemana?

—No, Henry, bebo mejor la de San Luis. ¿De dónde viene vd. ahora?

—De la Laguna.

—Siempre el comercio.

—Sí, señor; pero ahora está perdido.

—¿Cómo hace vd. su comercio en la frontera?

—Yo de cualquier modo; pero en lo general es otra cosa.