Es inmenso el número de publicaciones y de objetos para los niños, que pueden tener aplicacion á la enseñanza: periódicos bajo todas sus formas, libritos de cuentos morales llenos de láminas y primores, barajitas con figuras históricas, manuales de juegos de sociedad en que se recorre la geografía, se juega con la aritmética y se comenta la historia nacional en la chanza y en la travesura, y en todo está el designio de hacer del niño un hombre útil á sus semejantes y á su patria.

Repito que no es con el saco de viaje en la mano como se deben ampliar estas observaciones; pero no puedo resistir á la tentacion de hacerlas, porque en semejantes materias nada es despreciable.

Respecto á las niñas, hay igual ó mayor dedicacion; por regla general puede decirse, que la mujer en los Estados-Unidos es más culta y entendida que el hombre, aunque ménos reflexiva y de ménos sentido práctico. Aun en cuanto á la hermosura, no hay proporcion entre el número de mujeres realmente lindas, y hombres hermosos; y no porque éstos sean desgarbados y bausanes en general, sino porque no tienen gracia ni belleza sus facciones.

A las niñas se les ejercita desde muy temprano en el gimnasio: los aros y la cuerda son vulgares; corren como cabras y patinan, de hacer la desesperacion de un saltimbanqui.

De todo esto resulta que sean sanas, bien formadas, de admirables colores y que produzcan generaciones de atletas.

Escriben con perfeccion; para la contabilidad son solicitadas por su dedicacion y limpieza; no son extrañas á la música, aunque no brillen en ese arte divino, y corren en la danza parejas con el viento.

La mujer bien educada de esta tierra, es adorable de amabilidad y de cultura.


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