Despacho de la Aduana.—"Poblic Store."—"Delivery Office."—Puerta de salida.—M. Clark.—M. Grogan.—Depósitos del agua.—Division en secciones para el despacho.—Vigilancia.—"Luck up."—Reflexiones.

Al fin logré mi objeto de ver á mi sabor y hacerme cargo, como Dios manda, de las operaciones de la Aduana, en la parte de lo que llamamos el despacho, y en eso he empleado casi todo el dia.

El Sr D. Pedro Córdova, corredor muy acreditado y persona en quien no supe qué admirar más, si su bondad para conmigo ó la suma de sus excelentes conocimientos, ha puesto á mi alcance las operaciones aduanales con la mayor lisura y con paciencia inagotable.

El llamado Poblic Store, ó sea el edificio formado ad hoc para el despacho aduanal, está cercado por calles de tráfico activísimo, que son, como hemos dicho en otra parte, una prolongacion del Mercado de Washington. Omnibus, wagones, carruajes, girando entre tercios, barriles, pacas y carros numerosos con verduras, entre cuyos objetos hierve este inmenso gentío de dia de juicio, que da á toda concurrencia aspecto tumultuario.

El edificio que vamos á visitar tiene diez pisos, sin contar con los subterráneos; diez pisos que son otras tantas filas de ventanas unas sobre otras. Es de advertir que estas ventanas son mi desesperacion, porque ellas interrumpen y convierten en imposible todo órden arquitectónico.

El primer piso, en todo el rededor del edificio, se compone de puertas rematando en arcos, y arcos, propiamente hablando, en número de treinta y cuatro, que equivalen á otras tantas puertas cocheras de las nuestras en México.

Nos dirigimos á un costado del edificio donde en una pequeña eminencia dimos con un caballero fresco, rojo como un betabel, blanca dentadura, revoleando de las puntas el pañuelo para darse aire.

Por las explicaciones que me hizo el Sr. Córdova y el rubro de esa puerta, Delivery-Office, conocí que ella funge como la puerta de salida, es decir, que salen los efectos despues de concluido su reconocimiento.

El empleado alegre y regordete nos recibió afable, indicándonos una oficina en el interior para obtener el permiso respectivo, ó mejor dicho, para proveernos de un guía experto.

El departamento en que estamos es una galera de sesenta varas de extension por cosa de veinte de ancho, con las cuatro secciones formadas de los pilares del edificio.