Es decir, me traduje yo, vistas y ayudantes de vistas; de suerte que los empleados vistas pueden pasar de doscientos, y creí quedar corto.

—Está vd. en el departamento de los tabacos, me dijo, bajando y escabulléndonos en pilas de tercios.

El aviso estaba en la atmósfera, que nos hacia estornudar.

—Descendamos, me dijo Mr. Grogan: esta inmensa seccion es de las medicinas; aquí tiene vd. habilitacion para todas las boticas del mundo.

Esta oficina llena de armazones, pesas, etc., está á cargo de un médico eminente, hombre de vastísima instruccion.

Preguntóme mi opinion sobre la clasificacion del arancel: me atreví á indicarle que era complicada y absurda en muchos puntos, y traté de probárselo: el doctor se mostró muy complacido; tuve el gusto de que mostrara aprobacion con mis ideas sobre tarifa. Y hubiera quedado allí mucho tiempo, tal fué el encanto de la conversacion con esta persona, que me colmó de distinciones.

En cada uno de los pasadizos de una seccion á otra, hay lavamanos de mármol, toallas y los útiles de aseo, así como lugares de desahogo en perfecto estado de limpieza.

Siempre descendiendo y entrando por vericuetos que nos conducian á grandes salas, nos iba diciendo el guía:

—Aquí se revisan equipajes. Este departamento es el que se entiende con los Express. Esta estancia más elegante y que parece más cuidada, es la seccion de joyería. Vea vd. esos cuadros, esos mapas, esos libros: todo es aquí librería.