Casi de huida, tomé la escalera; pero me cerró el paso un cadáver tan lúgubre, tan terrible.... su color verdioso, sus pómulos salientes, su boca entreabierta, sus cabellos á la frente....
Descendí, oyendo á mi espalda los pasos del muerto.
Bajé tan de prisa, que no advertí que ponia la mano en una mesilla en que funcionaba una máquina eléctrica, y sentí una conmocion espantosa....
De buena gana hubiera tomado la puerta y echado á correr; pero cierta fatalidad me contenia. Con los ojos inquietos, la piel esponjada, los cabellos hirsutos.... fuí entrando al salon, escasamente iluminado por el gas, como tengo dicho.
Aquel era un meeting de esqueletos; un esqueleto humano deteniendo un esqueleto de caballo; á su pié una beldad perfecta coronada de flores, cuya misma hermosura produce, no sé por qué, hondo terror.... y en las repisas y en las paredes, el despilfarro del martirio, la orgía de la putrefaccion, la tortura de todas las secciones del cuerpo humano, el banquete del gusano, la huelga loca de las vísceras y los intestinos.
Los esqueletos, los cadáveres que estaban á mi rededor, las calaveras, me brindaban consuelos, como que se humanizaban conmigo.... la hermosura ultrajada por la corrupcion....
Entre los objetos del centro de la pieza habia figuras de notable perfeccion: un zuavo casi augusto de majestad y de hermosura, con una herida en el pecho, corriendo la sangre casi, palpitante la carne....
Una jóven con los ojos alzados al cielo, sufriendo al vivo una operacion quirúrgica de las más tremendas.... Agarabatado, horripilado, perdido, me acurruqué en un rincon en que habia una carnicería completa.... corazones, intestinos haciendo rúbricas.... atroces.... todo me dolia.... Me volví contra la pared.... allá, en lo más oscuro, en lugares consagrados á los más recónditos misterios de la vida humana, ¿qué piensan vdes. que ví?.... pues, señor.... eran cuadritos pequeños con figuras de cera perfectamente hechas, mejor dicho, retratos de generales, de sacerdotes, de personajes; pero de un tipo tan pronunciado de México, que me quedé absorto y pensando decirles: "¿Caballeros, qué hacen vdes. por aquí vestidos de gala, sin saber el idioma y en sitio tan inoportuno?".... Quise cerciorarme de lo que veia.... y no solo eran mexicanos, sino los padres de nuestra independencia.... Hidalgo, Morelos, Bravo, Allende.... Pero, ¡por Dios! ¿qué tienen que ver nuestros héroes con estas vísceras, y estos diafragmas, y estos borregos con dos cabezas?....
Mi compañero se habia alejado perdiéndose casi en las sombras.