—Hasta luego, le dijo doña Dolores.
—Mañana verá V. a su amigo Meriadec, dijo Domingo, dirigiendo una mirada risueña al conde y saliendo al galope tras el aventurero.
—¿Regresa V. con nosotros a la hacienda? preguntó Luis al mayordomo.
—¿Por qué no? respondió éste; creerán que les he encontrado a Vds. durante su paseo.
—Dice V. bien.
Los tres se subieron sobre sus respectivos caballos y tomaron al trote largo la vuelta de la hacienda, a la que llegaron poco antes de ponerse el sol.
[XII]
UN POCO DE POLÍTICA
A fines de 18... los acontecimientos políticos empezaron a desenvolverse con tal rapidez, que aun los hombres de entendimiento más tosco comprendieron que se caminaba a pasos redoblados a una catástrofe inminente.