—Estará aquí dentro de un momento; en cuanto a su primo está ausente, ¿no lo sabe V.?

—Creía que había regresado.

—Todavía no; como a V., nos tiene en zozobra el muchacho, pues lleva una vida muy misteriosa; se va sin decir a dónde, y tras una ausencia, a menudo muy larga, regresa sin manifestar de dónde viene.

—Paciencia, María, paciencia, profirió don Jaime con voz un tanto triste; ya sabe que trabajamos para V. y para su hija. Pronto va a aclararse todo, así lo espero.

—Dios lo quiera, don Jaime; pero en esta casita nos encontramos por demás solas e intranquilas; el país está en un estado deplorable de trastorno, los caminos están infestados de bandoleros, y de consiguiente vivimos en un ay temerosas de que V. o don Esteban no caigan en manos de Cuéllar, de Carvajal o del Rayo, desalmados bandidos respecto de quienes oímos espantosos relatos todos los días.

—Tranquilícese V., hermana; Cuéllar, Carvajal y aun... el Rayo, repuso sonriendo don Jaime, no son tan terribles como quiere suponer la gente; por lo demás, no reclamo de V. sino un poco de paciencia: antes de un mes, se lo repito, habrá cesado todo misterio y cada cual recibido lo que en justicia le corresponda.

—¡Justicia! murmuró doña María dando un suspiro; ¿acaso esa justicia me devolverá mi dicha pérdida, mi hijo?

—Hermana, respondió con solemnidad don Jaime, ¿por qué dudar del poder de Dios? Espere V.

—¡Ay! don Jaime: ¿comprende V. bien el alcance de esta palabra? ¿Sabe V. lo que significa decir a una madre que espere?

—María, dijo don Jaime, ¿necesito repetir que V. y su hija son los únicos lazos que me unen a la vida, que les he ofrecido la mía entera, sacrificando, para verlas a Vds. dichosas un día, vengadas y repuestas en la elevada categoría de que debieran no haber descendido, todos los goces de la familia y todas las excitaciones de la ambición? ¿Si no estuviese a punto de conseguir el fin que desde hace tantos años persigo con tanta perseverancia y con tanta obstinación, me vería V. tan tranquilo y resuelto? ¿Acaso ha olvidado V. quién soy, o ha perdido ya la confianza en mí?