—No digo que no, pero esta explicación no puedo provocarla yo, ya que habiéndome el conde dispensado favores que no se pagan con todo el dinero del mundo, desde la muerte de mi padre, sería una ingratitud contestar con una negativa a una pretensión que bajo todos conceptos me favorece.
—¡Oh! diga V. que le ama, exclamó doña Carmen con resentimiento.
—No, no le amo, replicó doña Dolores con gesto de dignidad; pero tal vez él me ame a mí.
—Pues yo estoy segura de que es a mí a quien ama, profirió doña Carmen.
—Querida mía, repuso doña Dolores sonriendo, respecto del particular nadie está nunca seguro, ni aun cuando se han cruzado los juramentos más solemnes; con tanta más razón pues cuando no pueden justificar que una no se equivoca, ni una palabra, ni un gesto, ni una mirada. Digo pues: una de dos, o el conde me ama, o no me ama y supone que yo le quiero. En uno como en otro caso, mi línea de conducta está trazada: debo aguardar, sin provocarla, una explicación, que forzosamente debemos tener a no tardar. Entonces le juro a V. que me portaré como debo, es decir, franca y lealmente, y si después quedan aún algunas dudas en el corazón del conde, será porque él querrá conservarlas, y no me cabrá sino inclinar la cabeza y resignarme con mi suerte. Esto es cuanto me es posible prometerle a V., Carmen; no me atrevería a obrar de distinta manera; mi dignidad de mujer y el respeto que me debo a mí misma me han trazado una línea de conducta de la que mi honra me dicta que no me desvíe.
—Mi querida Dolores, dijo doña Carmen, aunque siento en el alma la determinación que usted ha tomado, no puedo menos de convenir en que en las circunstancias actuales es la única que le conviene adoptar. ¿Va V. a guardarme rencor por lo que le he dicho? ¡Ay! ¡sufro tanto!
—¿Y yo? profirió doña Dolores; ¿cree V. acaso que yo soy dichosa? ¡Oh! desengáñese V. si tal supone. Tal vez de las dos yo soy la más desventurada.
En esto se oyó rechinar ligeramente la arena de las alamedas.
—Alguien viene, dijo doña Dolores.
—Es el conde, repuso al punto doña Carmen.