—A donde le plazca a vuecencia.
—¿Conoces la posición del enemigo?
—Sí, mi general; las vanguardias de las columnas de los generales Berriozábal y Degollado no están sino a media legua de Toluca, donde deben detenerse por largo espacio de tiempo.
—¿A qué distancia nos encontramos de Toluca nosotros?
—Siguiendo este camino, unas tres leguas.
—Mucho es; ¿no hay otro camino más corto?
—Uno hay que acorta dos tercios la distancia.
—¡Canario! exclamó el general, es menester tomar por éste.
—Sí, pero es sumamente angosto, peligroso, casi intransitable para la caballería, y del todo impracticable para la artillería.
—No traigo cañones.