—Entonces ya es posible pasar por él, mi general.
—Nada más deseo.
—Si vuecencia me da permiso me atreveré a hacerle una observación.
—Di.
—El camino es penoso; será preferible pues desmontar a los jinetes, hacer que la infantería vaya a vanguardia y que aquéllos la sigan conduciendo de las bridas a sus caballos.
—Esto va a hacernos perder mucho tiempo.
—Al contrario, mi general, a pie marcharemos con más rapidez.
—Enhorabuena. ¿Dentro de cuánto tiempo estaremos en Toluca?
—Dentro de tres cuartos de hora. ¿Le parece sobrado a vuecencia?
—No; si cumples tu promesa te doy diez onzas.