Este gesto imprudente fue causa de su perdición; los desconocidos se abalanzaron a él, le derribaron y le mataron a puñaladas; luego, como la calle teatro de tan poco edificante escena estaba desierta y por consiguiente nadie la había presenciado, los homicidas se alejaron con toda tranquilidad, no empero sin antes haber desvalijado al difunto, al que no dejaron objeto alguno que pudiese identificarle.

Tal fue el fin del señor Jesús Domínguez.

Dos horas después los celadores levantaron el envarado cuerpo del guerrillero, y como nadie le conocía, lo arrojaron sin ceremonia alguna a una hoya abierta en un cementerio, y aquí paz y después gloria.

A don Melchor tal vez le admiró no ver más al guerrillero, pero como era muy problemática la confianza que éste le inspiraba, supuso que Jesús, después de haberse hecho culpado de alguna sustracción, había creído conveniente poner tierra de por medio, y no pensó más en él.


[XVIII]

PRINCIPIO DEL FIN

Miramón no había desperdiciado los contados días transcurridos desde su última entrevista con don Jaime.

Decidido a jugar el todo por el todo, no quiso arriesgarse antes de haber puesto de su lado sino todas las probabilidades de éxito, a lo menos igualado el partido para que la lucha, que debía ser decisiva fuere cual fuese su resultado, favoreciese lo más posible sus proyectos.

No sólo el presidente se ocupaba con actividad suma en reclutar y organizar su ejército y en armarlo de un modo formidable, sino que también, comprendiendo cuan perjudicial le era la sustracción de los seiscientos sesenta mil pesos de la Convención inglesa, efectuada en la casa misma del cónsul de S. M. británica, hacía enérgicos esfuerzos para remediar el mal que le causara este golpe de mano, a cuyo efecto estaba negociando un arreglo por el cual se comprometía a devolver en Londres mismo el dinero de que tan malhadadamente se apoderara; alegando, para paliar esta acción atrevida, que no había sido sino un acto de represalias contra Mr. Mathew, representante del gobierno británico, cuyas incesantes maquinaciones y no interrumpidas demostraciones hostiles contra el gobierno reconocido de Méjico habían colocado al presidente en la situación crítica en que se hallaba; y en prueba de lo que decía citaba el hecho de haberse encontrado, después de la batalla de Toluca, en los equipajes del general Degollado, un plan de ataque de Méjico, escrito de puño propio de Mr. Mathew, acto que por parte del representante de un gobierno amigo constituía una felonía.