—Es decir curarle.

—Así lo entiendo yo.

—¿Nada más?

—Nada más.

—¿Y no hiciste sino prometérselo?

—No, le di mi palabra.

El aventurero se estremeció de impaciencia.

—¿Pero dando por supuesto que se restablezca, dijo el aventurero haciendo un gesto de impaciencia, lo que acá para entre nosotros me parece dudoso, tan pronto haya recobrado la salud te considerarás completamente desligado de él?

—Completamente.

—Entonces del mal el menos.