—Sí.

—Pues bien, no está aquí.

El jefe le dirigió una mirada penetrante y dijo:

—El rostro pálido miente.

—Búsquela V.

—Estaba aquí hace una hora.

—Es muy posible.

—¿Dónde está?

—Búsquela V.

—El rosto pálido es un perro cuya cabellera he de arrancar.