Ya lo hemos dicho: esto era lo que quería Lanzi.
—¡Eso es! dijo al ver el buen éxito de su treta, ya están reunidos, y no hay que temer que se desparramen por la llanura; los otros están salvados. En cuanto a mí... ¡bah! ¿Quién sabe?
Carmela y el cazador solo se habían librado de los Apaches para caer en medio de los jaguares; pero ya hemos visto como se salvaron, merced al auxilio de Tranquilo.
[XX.]
CONFIDENCIAS.
Tranquilo había escuchado atentamente la narración de la joven, con la cabeza baja y el entrecejo fruncido; cuando Carmela calló, la miró un momento con expresión interrogadora.
—¿Y es eso todo? le preguntó.
—Todo, contestó Carmela con timidez.