—¡Yo!
—Sí.
El guía se echó a reír y dijo:
—Ya lo ve V.
El capitán movió la cabeza y replicó:
—No le pregunto a V. lo que parece ser, sino lo que es en realidad.
—¡Eh! mi Capitán, ¿quién puede responder de sí y saber positivamente lo que es?
—Escuche V., tuno, repuso el capitán con tono amenazador, no quiero perder mi tiempo en seguir a V. en todos los circunloquios que se le antoje inventar. Responda V. categóricamente a mis preguntas, o si no...
—¿Si no? repitió el guía con tono de zumba.
—¡Le levanto a V. la tapa de los sesos como a un perro! replicó el capitán sacando una pistola de su cinto y amartillándola con rapidez.