—¿Para qué?
—Para haber destacado una descubierta a vanguardia.
—Es cierto; pero aún es tiempo de hacerlo si V. quiere: al extremo de este desfiladero es donde se encuentran los que nos están aguardando.
—Según eso, ¿llegamos ya?
—Casi, casi.
—Entonces apresuremos el paso.
—Con mucho gusto.
Y continuaron marchando.
De pronto el guía se detuvo y dijo:
—¡Eh! mi Capitán, mire V. allí: ¿no es un cañón de fusil lo que brilla a la luz del sol?