El Jaguar lo comprendió y dijo:
—Es cierto. Veamos ahora qué viene a ser este hombre.
Y dirigiéndose al soldado, añadió:
—Acérquese V., amigo.
—A la orden de V., mi Capitán.
—¿Cómo se llama V.?
—Gregorio Felpa. Soy dragón, como puede usted verlo por mi uniforme.
—¿Por qué motivo deseaba V. verme?
—Por el deseo de prestar a V. un servicio importante.
—Doy a V. gracias; pero, por lo general, los servicios cuestan sumamente caros, y yo no soy rico.